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Los 5 errores financieros que cometen los productores tras liquidar la cosecha

Cosechar y vender a buen precio es solo una parte del ciclo productivo. Claves para planificar la liquidez, evitar desvíos de capital y preservar el patrimonio.

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Columna de Opinión

Horacio Deprati

Asesor Mat. CNV N.° 1067

Por Horacio Deprati ·
Los 5 errores financieros que cometen los productores tras liquidar la cosecha

Cosechar bien y vender a buen precio es una parte del trabajo. La otra parte —muchas veces la que menos se planifica— es qué hacer con esa plata una vez que entra. Después de acompañar a productores agropecuarios en la organización financiera del resultado de sus campañas, hay errores que se repiten una y otra vez, no por falta de capacidad, sino porque nadie les enseñó a mirar ese momento como una decisión financiera en sí misma. Estos son los cinco más frecuentes.

1. Mezclar la caja del campo con la caja familiar

El dinero de la cosecha entra a la misma cuenta de donde salen los gastos de la casa, la nafta del auto y el cumpleaños del nene. Con el tiempo, nadie sabe con precisión cuánto es "del campo" y cuánto ya se gastó de más en cuestiones personales. Separar las cajas —aunque sea con dos cuentas simples, sin necesidad de estructuras complejas— es el primer paso para tomar cualquier otra decisión financiera con la cabeza fría. Sin esa separación, es imposible saber si el campo realmente está dejando margen o si se está viviendo del capital de trabajo sin darse cuenta.

2. No guardar un colchón antes de gastar el excedente

Antes de pensar en maquinaria nueva, mejoras o algún gusto personal, hace falta asegurar dos cosas: el capital de trabajo necesario para la siembra siguiente y un margen para imprevistos —clima, precios, atrasos de cobro—. El error común es invertir el excedente primero y ver "qué queda" para el campo después, en lugar de hacerlo al revés. Ese colchón no es plata parada sin sentido: es lo que evita que, ante una urgencia, haya que salir a buscar financiamiento en cualquier condición, como se ve en el punto siguiente.

3. Endeudarse sin evaluar el verdadero costo del crédito

Muchos productores terminan tomando un crédito no porque lo hayan planificado, sino porque la urgencia los llevó a aceptar la primera oferta que apareció, muchas veces de la mano de un vendedor con buen discurso pero condiciones poco convenientes. El resultado son tasas reales que terminan comiéndose buena parte del margen de la próxima campaña. Contar con el colchón del punto anterior es justamente lo que da margen para decir "no" y evaluar con calma si ese crédito realmente conviene, en qué moneda, a qué plazo y con qué costo real.

4. Dejar los impuestos para el final

Ganancias, Bienes Personales, Ingresos Brutos: se sabe que existen, pero se planifican tarde, cuando ya se gastó la plata que hacía falta para pagarlos. Anticipar ese número apenas se vende la cosecha —aunque sea una estimación simple— evita sustos innecesarios meses después y permite tomar decisiones de gasto e inversión con un panorama financiero completo, no parcial.

5. Tomar decisiones financieras solo, sin un plan escrito

Se decide "a ojo", según lo que dicen en la cooperativa, un vecino o las noticias del día. Sin un objetivo claro —¿para qué es esta plata: producir, ahorrar, invertir, pagar deudas?— es fácil que las decisiones terminen siendo reactivas en lugar de responder a una estrategia real. Un plan no necesita ser complejo ni estar escrito en un Excel de cincuenta filas: alcanza con tener claro, en una hoja, cuánto hay, para qué se necesita cada parte y en qué orden se van a tomar las decisiones.

Ninguno de estos errores tiene que ver con el clima, el precio de los granos o el mercado: tienen que ver con cómo se organiza lo que ya se ganó. Y esa organización, más que un lujo, es lo que determina si una buena cosecha se traduce en una mejor posición para la siguiente, o si simplemente se diluye entre gastos, deudas mal evaluadas e impuestos sin planificar.


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