Bajo un escenario de marcada polarización y con el respaldo de sectores aliados, el oficialismo logró consolidar una mayoría en el Senado para transformar en ley el proyecto de reforma laboral. La votación, que se desarrolló en una jornada custodiada por protestas en las inmediaciones del Congreso, arrojó un resultado de 42 votos a favor, 28 negativos y las abstenciones de Natalia Gadano y José Carambia.

La sanción definitiva de la norma convalidó las modificaciones introducidas previamente en la Cámara de Diputados, entre las que destaca la eliminación del polémico artículo 44, que proponía una reducción del 50% en los haberes de trabajadores con licencias por enfermedades graves. No obstante, el texto aprobado mantiene puntos de alta sensibilidad política y social, tales como la regulación de las indemnizaciones, la creación del Fondo de Asistencia Laboral y la supresión de la ultraactividad en los convenios colectivos.

Al cierre de la sesión, la jefa del bloque de La Libertad Avanza, Patricia Bullrich, quien lideró las negociaciones con los sectores dialoguistas para destrabar el consenso, celebró el desenlace junto a su tropa legislativa. El oficialismo calificó el resultado como un hito para la gestión de Javier Milei, argumentando que la ley busca otorgar previsibilidad a las empresas y corregir lo que definieron como una "estafa moral" hacia los trabajadores informales.