El equipo económico, encabezado por el ministro de Economía, Luis Caputo, y el presidente del Banco Central, Santiago Bausili, se encuentra en Washington para participar en las Reuniones de Primavera del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial. El objetivo central de la visita es destrabar un desembolso de US$ 1.000 millones.

Aunque el evento se desarrollará dominado por la situación en Medio Oriente, la agenda argentina se centrará en poder cerrar la revisión del programa vigente y gestionar el desembolso de los US$1.000 millones. El Gobierno ha impulsado diversas medidas destinadas a flexibilizar el cepo cambiario, y la concreción de este financiamiento dependerá del cumplimiento de las metas establecidas para el primer trimestre, con especial foco en la acumulación de reservas netas y el mantenimiento del superávit fiscal.

Según fuentes oficiales, la delegación buscará además obtener un "waiver" por el incumplimiento previo en la acumulación de reservas, cifra que se situó US$11.000 millones por debajo de lo acordado el año anterior. En un contexto de mejora en los indicadores de mercado, con el riesgo país oscilando cerca de los 550 puntos básicos, el equipo debe detallar ante el organismo y ante los inversores de Wall Street el plan para captar un promedio de US$ 1.250 millones mensuales, necesario para sostener el esquema de pagos hasta 2027.

El Fondo Monetario Internacional ha proyectado un crecimiento del 4% para Argentina tanto en 2026 como en 2027, una cifra que, si bien es más conservadora que el 5% estimado por el Gobierno en el Presupuesto Nacional, sitúa al país por encima del promedio de crecimiento global previsto en el 3,3% para el presente año. Regionalmente, las proyecciones argentinas superan las de Brasil (1,6%) y México (1,5%), pronóstico que el organismo fundamenta en el desempeño fiscal del país.