Las cuentas del sector público nacional cerraron el mes con un saldo positivo de $244.897 millones. Este resultado financiero se consolidó tras alcanzar un superávit primario de $2.960.333 millones y hacer frente a pagos de intereses de la deuda por un total de $2.715.436 millones.

La acumulación de los primeros siete meses del año muestra un superávit primario de aproximadamente el 0,9% del PIB, mientras que el superávit financiero se ubicó en torno al 0,1% del PIB. La concreción de estos números se dio en un escenario de debate por la retención de recursos dirigidos a fondos fiduciarios que no se destinaron a sus fines específicos.

El ministro de Economía, Luis Caputo, detalló que el superávit se obtuvo durante un período caracterizado por una alta concentración de vencimientos de intereses, debido al pago de cupones de los bonos Globales y Bonares. En el mismo lapso, el gasto primario experimentó una reducción real del 7% interanual, en contraste con los recursos destinados a la Asignación Universal por Hijo, que crecieron un 3,8%.

Según el titular de la cartera económica, este resultado fiscal aporta a la estabilidad macroeconómica y se consolidó a la par de una baja impositiva acumulada de casi 3% del PIB desde el comienzo de la actual administración.