La expectativa del Gobierno nacional de emitir nueva deuda sufrió un freno debido al incremento del riesgo país, que escaló hasta los 494 puntos básicos tras registrar un alza de casi el 15% en lo que va de agosto. Este retroceso interrumpe la tendencia bajista que había ubicado al indicador de JP Morgan cerca de perforar la barrera de los 400 puntos.
El cambio de escenario responde a una combinación de factores internacionales y domésticos. En el plano externo, la prolongación de la guerra en Medio Oriente generó un clima financiero global más hostil, a lo que se sumó el incremento del rendimiento de los bonos de Estados Unidos a 30 años por encima del 5%, afectando directamente la cotización de los títulos de referencia.
A nivel local, los inversores muestran cautela ante el deterioro de los indicadores sociales de empleo y salario, lo que genera dudas sobre la continuidad del proyecto político libertario. En este contexto, los bonos de la deuda pública argentina acumulan una caída de hasta el 4,3% durante el mes, impulsando la suba del indicador de riesgo.