La campaña atraviesa un momento de alta intensidad operativa en la región de Venado Tuerto, con soja en plena cosecha, maíz temprano avanzando y el trigo iniciando la siembra. Sin embargo, el ritmo efectivo de trabajo muestra señales de fatiga, condicionado por la herencia de lluvias recientes y su impacto directo sobre los suelos y la logística.

En los últimos días, las condiciones hídricas se mantuvieron holgadas. Los acumulados recientes dejaron perfiles cargados, con un balance que continúa en terreno positivo. Aunque en lo inmediato no se prevén precipitaciones significativas y los modelos proyectan una semana mayormente estable, la humedad remanente sigue limitando la capacidad de ingreso a los lotes. Este escenario coincide con lo advertido por el último informe de la Bolsa de Comercio de Rosario, que señalaba suelos con dificultades de secado y pocos días efectivos de trabajo en plena ventana de cosecha.

Ese condicionante se traduce con claridad en la logística. El movimiento de camiones mostró una fuerte contracción semanal, en especial en soja, donde la caída es marcada tanto en la comparación reciente como interanual. El maíz, en cambio, sostiene un flujo más firme en términos anuales, alineado con un avance de cosecha más consolidado, mientras que el trigo empieza a ganar participación en la previa de la siembra.

El dato no es menor: en un contexto de “pico de movimiento comercial”, la menor circulación refleja cuellos de botella más asociados a la operatividad que a la oferta. La cosecha de soja, que ya venía retrasada a nivel regional, encuentra así un nuevo freno en la dinámica de piso, con implicancias tanto en tiempos como en calidad. La persistencia de humedad eleva el riesgo de problemas en la mercadería, desde presencia de granos verdes hasta deterioros que impactan en la condición final.

En paralelo, los mercados muestran un comportamiento mixto. En Chicago, la soja se mantiene prácticamente estable en el corto plazo, con cierta debilidad en las posiciones diferidas, mientras que el maíz exhibe una leve recuperación en el contrato cercano. El trigo, por su parte, presenta subas en el disponible, en línea con un mercado que empieza a reacomodarse hacia la nueva campaña.

A nivel local, los valores físicos en Rosario se sostienen, en un contexto donde el tipo de cambio acompaña con variaciones acotadas y sin brechas relevantes entre segmentos. En futuros, las referencias semanales muestran leves ajustes en soja y mejoras en maíz y trigo, en sintonía con la dinámica internacional.

Con este telón de fondo, el corto plazo aparece como una ventana clave: si las condiciones climáticas se mantienen estables como proyectan los modelos, el sistema podría recuperar ritmo. Pero con perfiles aún cargados, la normalización no será inmediata y la logística seguirá siendo el factor crítico para destrabar la cosecha en la región.