Bajo un escenario de creciente inestabilidad internacional, la administración central dispuso elevar el nivel de seguridad a ALTO en todo el territorio argentino. La medida, oficializada por la Oficina del Presidente, responde a la necesidad de mitigar riesgos derivados de los acontecimientos de público conocimiento registrados en Medio Oriente.

La disposición gubernamental alcanza de forma prioritaria a los denominados objetivos sensibles, la infraestructura crítica y la comunidad judía. Bajo esta premisa, se instruyó a las carteras competentes para fortalecer los dispositivos de protección, con especial énfasis en el refuerzo de la custodia de las representaciones diplomáticas extranjeras radicadas en el país.

En el plano operativo, el Sistema de Inteligencia Nacional inició un monitoreo permanente de la evolución de los hechos en cooperación con agencias internacionales. De forma paralela, se activó un protocolo de alerta en las fronteras que intensifica los controles de ingreso y egreso, aumenta la trazabilidad de los movimientos y profundiza la revisión de alertas tempranas en zonas geográficas consideradas críticas.

Este esquema de vigilancia coordinada involucra a la Secretaría de Inteligencia de Estado, el Ministerio de Seguridad Nacional y las Fuerzas Federales de Seguridad. Al respecto, el comunicado oficial ratificó que el Gobierno Nacional “continuará adoptando todas las medidas necesarias para preservar la seguridad de los argentinos ante un escenario internacional de alta tensión”, reafirmando su compromiso con el orden constitucional.