El poder de compra del salario mínimo, vital y móvil acumuló una pérdida real del 39,3% en abril de 2026 respecto de noviembre de 2023. Esta contracción ubica el valor real del ingreso mínimo por debajo del registrado en 2001, previo al colapso de la convertibilidad, y representa apenas un tercio del máximo histórico alcanzado en septiembre de 2011, lo que equivale a una erosión del 66% de su capacidad adquisitiva.

Los datos surgen del informe "Panorama del Empleo Asalariado Formal y de las Remuneraciones", elaborado por el Área de Empleo, Distribución e Instituciones Laborales (EDIL) del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP) de la Facultad de Ciencias Económicas, bajo la coordinación de Roxana Maurizio y Luis Beccaria. El documento detalla que el proceso de deterioro comenzó en diciembre de 2023 con una caída del 15% mensual debido a la aceleración inflacionaria, seguida por un retroceso del 17% en enero de 2024, una tendencia que solo se interrumpió de manera momentánea en meses específicos donde los aumentos nominales equipararon o superaron al índice de precios.

En el plano laboral, el sistema de seguridad social registró aproximadamente 10 millones de asalariados formales en febrero de 2026. Aunque la cifra representa un incremento de 8.000 puestos respecto al mes anterior —cortando una racha de nueve meses consecutivos de caída—, el volumen total de empleo formal refleja una pérdida de 106.000 puestos (-1%) en la comparación interanual y de 290.000 empleos (-3%) frente a noviembre de 2023. Esta evolución retrotrae la cantidad de trabajadores registrados a niveles similares a los de junio de 2022.

La dinámica sectorial muestra que la industria y el comercio continúan liderando la destrucción de empleo desde septiembre de 2025, en consonancia con la contracción de sus niveles de actividad. En contraste, el sector de la minería mostró una variación mensual positiva tras 19 meses de caída, aunque su balance interanual permanece en terreno negativo. Por su parte, la construcción no registró variaciones en febrero, luego de haber mostrado leves recuperaciones en diciembre de 2025 y enero de 2026.

Finalmente, el comportamiento de las empresas durante febrero de 2026 estuvo segmentado según su escala: las firmas pequeñas redujeron su personal, las grandes corporaciones incrementaron sus plantillas y las medianas empresas mantuvieron su dotación de personal sin cambios significativos.