La ortodoxia económica se mantendrá sin concesiones frente a las demandas de reactivación del consumo. Durante la celebración del Día de la Exportación, el ministro de Economía, Luis Caputo, rechazó los reclamos para modificar el rumbo del programa con el fin de "ponerle plata en el bolsillo a la gente" y advirtió que al populismo se lo combate con más ortodoxia.
El funcionario interrumpió su discurso al inicio de la presentación para exigir una reacción de los asistentes. Tras anunciar que el Gobierno presentará el presupuesto con superávit financiero por cuarto año consecutivo, Caputo reprochó al auditorio: "Esperaba que aplaudan... pero nadie lo hizo". El gesto forzó el aplauso inmediato de los empresarios presentes.
Frente a las críticas que catalogan al esquema vigente como un plan estrictamente financiero que perjudica a la industria, el ministro aseguró que el modelo actual empuja las exportaciones. Según las proyecciones oficiales presentadas, el año 2026 cerrará con un saldo comercial superavitario de US$27.000 millones, respaldado por la generación de divisas del petróleo, la energía, la minería y el agro.
El titular del Palacio de Hacienda encuadró la gestión en un escenario internacional complejo, caracterizado por un shock externo brutal debido a la suba de las tasas de interés y el encarecimiento de la energía. En ese contexto, pidió "no dejarse llevar por las ansiedades políticas del momento" y remarcó que la disciplina fiscal es la garantía para sostener la estabilidad cambiaria y macroeconómica.