El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) emitió una alerta amarilla por tormentas para gran parte de Santa Fe, con vigencia desde las 9:00 del jueves 27 hasta la madrugada del viernes 28. El aviso incluye a Venado Tuerto y anticipa condiciones de inestabilidad que podrían derivar en fenómenos severos.

Según el organismo, se esperan tormentas aisladas de variada intensidad, con posibilidad de chaparrones fuertes, actividad eléctrica frecuente, caída de granizo y ráfagas que podrían superar los 75 km/h. También se proyectan acumulados de entre 40 y 60 mm de lluvia, valores que podrían ser puntualmente mayores, lo que eleva el riesgo de anegamientos urbanos y rurales.

Aunque para la mañana del jueves el pronóstico local indica cielo mayormente nublado, 26°C y una baja probabilidad de precipitación (10%), el tiempo se degradará durante la tarde y la noche. Se prevén tormentas aisladas, temperaturas cercanas a 31°C por la tarde y 24°C por la noche, y una probabilidad de lluvias que ascenderá al 40%. Los vientos se mantendrán del noroeste, entre 13 y 22 km/h, lo que contribuye al escenario de inestabilidad.

Impacto en la producción agroindustrial

La alerta adquiere una dimensión especial para la Zona Núcleo, donde Venado Tuerto se ubica como un punto clave de la actividad agrícola. Las ráfagas superiores a 75 km/h y la eventual caída de granizo representan un riesgo directo para los cultivos en desarrollo.

De acuerdo con los reportes del Sistema de Estimaciones Agrícolas del Centro Norte de Santa Fe, los principales cultivos de la campaña gruesa, Maíz Temprano y Girasol, atraviesan una etapa crítica de crecimiento. En esta campaña se implantaron 95.000 hectáreas de maíz temprano (+20% interanual) y 160.000 hectáreas de girasol (+18%).

Un episodio de tormentas severas podría impactar de manera significativa. Las ráfagas intensas pueden provocar acame del maíz, con pérdidas de rendimiento, mientras que el granizo afecta el follaje del girasol, comprometiendo su desarrollo. Por este motivo, la advertencia alcanza no solo al plano urbano sino también a productores agrícolas, para quienes será clave el monitoreo posterior al evento.

La evolución del fenómeno durante el día determinará el nivel de afectación en la región y en su base productiva, que se encuentra en una fase de alto compromiso climático.